The Cement Garden o de vuelta al jardín del Edén

“No existe la fealdad -leía Jack en su libro predilecto-. Nunca he visto algo feo en mi vida, pues por el simple hecho de que algo tome forma y contenga luz, sombra y perspectiva, siempre resultará hermoso”. De cuestionar nuestras ideas sobre lo bello y lo correcto, precisamente, se trata la película de Andrew Birkin, basada en el libro homónimo del provocador inglés Ian McEwan.

Cuatro huérfanos luchan por mantenerse como una familia, tanto en las tareas diarias del hogar como en los esfuerzos para ocultar su desamparo y así evitar que el Estado los mande a un orfanato. Como si fuera una versión (más) sombría de “El Señor de las Moscas”, en su aislamiento los niños crean sus propias reglas implícitas de convivencia, una moral basada en sus instintos.

Los hermanos mayores, Jack y Julie (Andrew Robertson y Charlotte Gainsbourg), toman el lugar de sus padres para que Sue y el pequeño Tom no dejen de ser niños. Con el tiempo, los dos menores demuestran estar enterados de todo lo que pasa a través de diálogos familiares inocentes, sin moralina o resentimiento.

A diferencia de la obra de William Golding, “The Cement Garden” (1993) no se centra en la organización de la sociedad y una supuestamente violenta naturaleza humana, sino en un pilar social cuya importancia generalmente intentamos ignorar: la sexualidad. La búsqueda de identidad, los tabúes, los roles de género y el machismo son puntos fuertes en la película.

El de Birkin es un relato desafiante, que no quiere demonizar la creciente tensión sexual entre dos hermanos o el travestismo de un infante curioso. Al contrario, plantea que las reglas que llaman a algo una perversión, no tienen sustento real y pueden ser prescindibles en favor de la convivencia y la felicidad grupal. Y dice también que en la inocencia preadolescente no contaminada por una idea foránea de lo normal, reside la capacidad de graduar su propia regla para medir el mundo.

La metáfora del jardín de cemento, el jardín trasero de la casa que el fallecido patriarca dejó a medio construir, habla de una esencia salvaje del hombre que -como la maleza-, agrietará los límites de hormigón impuestos por la sociedad y tendrá más de alguna rendija por la que ver el sol.

The Cement Garden
“The Cement Garden” (1993)
Dir. y guión: Andrew Birkin
105 minutos, Inglaterra.
Ficha en IMDB.