«Ryuichi Sakamoto: Coda»: hacer música que no me avergüence

Estaba en medio de la grabación del documental cuando supo el diagnóstico. Ryuichi Sakamoto -el influyente compositor japonés ganador de un Oscar, un Grammy y dos Globos de Oro- tenía cáncer de orofaringe. La enfermedad, que posee una mortalidad del 50% a los 5 años, no hizo que el músico y activista tuviera aprensiones con continuar registrando el proceso creativo de su primer álbum desde 2009. “Fue Stephen [Nomura], el director, quien dudó sobre seguir filmando”, contó Sakamoto a Indiewire. “Aunque quedé en shock por hallarme en una situación tan seria, sabía que esto haría más interesante el filme”.

Así es como en “Ryuichi Sakamoto: Coda” (2017) vemos al artista reflexionar sobre la muerte, su propia obra y su proceso creativo. Claro que el álbum que terminó saliendo de ese proceso (“async”, 2017) fue muy distinto al que planeaba antes del diagnóstico. Cuando su cáncer entró en remisión en 2015, Sakamoto decidió descartar el trabajo previo y comenzar desde cero.

La obra de Nomura sigue al músico mientras hace grabaciones de campo en su casa, en bosques y la zona de excusión de la accidentada central nuclear Fukushima. Durante su búsqueda en ese lugar, incluso toca un maltratado piano que sobrevivió el tsunami de 2011 y que hoy solo es capaz de articular sonidos atonales. También habla de su estrecha relación con el cine, mientras lo vemos crear el soundtrack de “The Revenant” (2015) e inspirarse en el uso de Bach durante una de las más icónicas escenas de “Solaris” (1972).

Durante estos ejercicios, Sakamoto reflexiona sobre algunas de sus obras más reconocidas: su época con la Yellow Magic Orchestrael aria para Oppenheimer de “Life” (1999), las bandas sonoras para cintas como “Merry Christmas Mr. Lawrence” (1983) o “The Last Emperor” (1987). Pero, especialmente, discute las ideas y emociones que impulsan su nuevo trabajo.

“Me fascina la idea de un sonido perpetuo, que no se disipe con el paso del tiempo”, explica el artista. “En términos literarios, podría ser una metáfora de la eternidad”. Cuando pronuncia esa última frase, Sakamoto se ríe por la repentina comprensión del origen de aquella inquietud estética.

En música, una coda –concepto que bautiza el documental y un álbum que Sakamoto editó en 1986- es el equivalente al epílogo de una obra. Significa literalmente “cola” y marca el final de un movimiento. Es un título duro pero que le hacía justicia al estado mental del artista en ese momento, donde se preocupaba más que nunca de “hacer música significativa, que no me avergüence dejar” como legado.


Publicada originalmente en Radio Leufü.

Autor: Chelors

Latinoamerichano.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: